Fin de la función


No encontré la liberación que esperaba. Ni siquiera limpié mi conciencia.

Al encontrarnos cara a cara, me transformé en un personaje interpretando su guión de memoria: las palabras salieron despedidas de mi boca una tras otra. Me sonaban como un disco rayado de tantas veces que habían rondado por mi mente en esos últimos días. Incluso parecían haber perdido su sentido.

Le tomé las manos, miraba al suelo, hablaba sin parar…

Parecía una escena conmovedora: mis palabras le enternecían, por fin oía de mí sinceridad en estado puro. Pero hasta lo que ahora me había parecido sinceridad, se convertía en una actuación políticamente correcta carente de sentimiento alguno.

Aunque por fin estaba allí, me sentí más lejos que nunca. Empecé a temblar...

Todo había cambiado. O quizá sólo yo, al darme de bruces con la realidad. Mi realidad.

Y lloré.

Lloré al ser consciente que no deseaba rozar sus labios. Lloré al sentir que no quería ni siquiera darle un abrazo de ánimo. El contacto de sus manos me violentaba. Sus ojos esperanzados me atravesaban como cuchillos.

Repentinamente, mi personaje se saltaba el guión. Y dije esa frase improvisada que rompía con el final feliz deseado.

“Creo que es mejor que no nos veamos más…”

No esperé si quiera a observar la reacción de mi público ya que supe que no oiría aplausos.

E hice mutis por el foro.

2 comentarios:

MAR dijo...

me ha gustado mucho para no variar... y porque será q me olía que pasaría eso... :(

Carmen dijo...

Creo q es el que más me ha gustado de todos los q habeis subido ;)